Desde lo Internacional

Salen a las calles indignadas por la violencia en Perú

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*Las denuncias han subido de tono

Gloria Analco

SemMéxico, Cd. de México, 3 enero 2017.- Un proceso inédito se abrió en Perú cuando más de medio millón de personas, entre mujeres y hombres, salieron a las calles para mostrar su indignación por hechos de violencia contra las mujeres que mostraban la crudeza con que se las trata.

Uno de los episodios que exaltaron los ánimos y empezaron a romper la pasividad que caracterizaba a la sociedad de Perú fue la decisión de la fiscal Marcelita Gutiérrez, el pasado 27 de julio último, de archivar el caso de la esterilización forzada a más de 300 mil mujeres en el segundo gobierno de Alberto Fujimori (1995-2000).

Eso motivó diversas protestas frente a la Fiscalía, promovidas por las organizaciones de mujeres, las cuales fueron subiendo de tono conforme se daban a conocer las conclusiones de la fiscal, quien rechazó la existencia de un aparato organizado de poder destinado a realizar esas esterilizaciones.

Gutiérrez estableció que el Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar del gobierno de Fujimori, entre 1996 y el 2000, “no estuvo destinado a violar los derechos humanos, por lo que no constituye un delito de lesa humanidad”.

La Fiscalía prácticamente resolvió que “sólo ha habido un grupo de 10 agraviadas, y que las 300 mil esterilizadas restantes han sido con su consentimiento”, dijo el abogado de las afectadas, Juan José Quispe, quien añadió que “hay evidencias que no se han querido ver y vamos a apelar”.

Al respecto, Segunda Vásquez del Águila, esterilizada en 1997, en la selva de Perú (Juanjuí, San Martín), dijo: “Es una maldad lo que han hecho, cómo nos van a dejar así, nos quitan la esperanza. Es una maldad, somos mujeres pobres esterilizadas contra nuestra voluntad, con engaños, a la fuerza”.

La sociedad peruana ya tenía muy presente, en ese entonces, el caso de Lady Guillén, una mujer peruana que en 2012 fue salvajemente golpeada por su pareja y su caso ya se había convertido en símbolo de la lucha contra el maltrato a las mujeres.

A Lizeth Rosario Socia Guillén se la había considerado una sobreviviente “de milagro” por el vil maltrato que había sufrido su cuerpo, pero el pasado 19 de julio volvió a ser fuertemente golpeada, pero ahora por el Poder Judicial que ese día absolvió a Rony García, su expareja, del delito de secuestro y lo liberó con una condena a cuatro años de presión suspendida por los delitos contra la vida, el cuerpo y salud, en una sentencia que fue polémica dada la brutal agresión.

Esa sentencia, que ocurrió apenas una semana antes de que la Fiscal cerrara el caso de las esterilizaciones, ya había empezado a exaltar los ánimos de multitud de mujeres, las cuales además tenían muy presente la confesión, en 2011, del entonces presidente del Poder Judicial, César San Martín, de que el 90 por ciento de las denuncias por violación contra las mujeres eran archivadas.

Pero lo que vino a exacerbar los ánimos y a invitar a las mujeres a la acción fue el video que mostraba de forma descarnada como la peruana Arlette Contreras era arrastrada de las pelos por los pasillos de un hostal por su pareja que estaba borracho y completamente desnudo.

Las cifras del maltrato a las mujeres eran escandalosas ya de por sí, como las dadas a conocer por el Ministerio Público de ese país, que en 2014 -las más recientes- registró 19 mil 406 denuncias por delitos de violación sexual a nivel nacional, lo cual representaba 53 denuncias por día en el Perú.

Esas cifras son demoledoras si se tiene en cuenta que una mayoría de víctimas no denuncian los hechos por temor a las represalias, vergüenza y la revictimización que se produce en el marco de una investigación y procesamiento de los delitos sexuales, según señaló Cynthia Silvia, investigadora del DEGESE (Grupo de Investigación en Derecho, Género y Sexualidad de la PUCP).

Frente a todos esos hechos combinados, se crearon las condiciones para que el pasado 13 de agosto más de medio millón de personas salieran a las calles de todo el Perú en una gran marcha nacional “Ni Una Menos”, a la que incluso se sumó el Presidente de ese país, Pedro Pablo Kuczynski.

Cientos de miles de mujeres y hombres, artistas, políticos y personalidades de todos los ámbitos expresaron su rechazo contundente a la violencia contra las mujeres.

Esa marcha también fue inspirada, según dijo una de las organizadoras, por las protestas ciudadanas en Buenos Aires y en la Ciudad de México, y fue encabezada por Ledy Guillén y Cindy Contreras, ambas víctimas de sus exparejas, entre otras mujeres de las miles que han sido víctimas del machismo, creando un precedente histórico al poder mostrarse multitudinariamente la indignación de las mujeres.

Las organizaciones de mujeres en Perú consideran que esa manifestación tendrá un alcance social de gran magnitud para poner fin al maltrato a las mujeres en ese país.